jueves, 12 de febrero de 2015

El Diálogo

En un pedestal estaba,
intocable, inalcanzable, tan frágil;
una Criatura tan extraña, tan fría, tan rara.

-Déjame tocarte- él le dijo
-Tan solo rozarte, o tal vez
si tu quisieras, acariciarte, devorarte-

La Criatura solo lo miraba
abriendo sus grandes ojos,
no entendía lo que pasaba;
ese extraño que a sus pies estaba,
decía cosas que su mente no captaba.

-Déjame quererte, amarte, adorarte;
te doy mi sangre, bebe de mi,
sórbeme el alma- el suplicaba.

Y ella, estaba tan asustada;
algo, dentro de su ser se ablandaba.
No sabía de que se trataba;
ese hombre su mundo alteraba,
de su letargo la despertaba.

-Vuelve hacia mi tu mirada, háblame;
dime que tu también me amas,
dime que no eres un sueño- el imploraba.

-Es verdad- por fin ella le habló
-No sé que es lo que me pasa;
has llegado justo,
cuando más lo necesitaba.
¿Esto es amor? No lo sé,
pero quédate a mi lado.
Te necesito. Tal vez te amo...-




















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